Así de fácil reservan tus clientas. Esta es una peluquería de ejemplo: la tuya se vería igual.
Y fíjate en lo que no hay.
En un marketplace compartes escaparate con quien te quiere quitar la clienta. Aquí tu salón deja de ser un resultado en una lista.Tú tienes tu propia app.
Tus clientes pueden reservar hablando y tú puedes preguntarle a tu negocio cómo va. Y quien prefiera hacerlo a mano, lo hace: la pantalla es la de siempre.
Mandan un audio o lo dicen en voz alta y la IA entiende el servicio, el día y la hora. La cita queda confirmada en segundos, sin llamadas ni esperas.
Tu lista de servicios es tu escaparate. Si se entiende y entra por los ojos, se reserva. Si es una lista de nombres a secas, se cierra.
Nadie pide unas mechas que no ha visto. Escribes «mechas balayage» y la IA te hace la foto y la descripción.
Corte, lavado, recogidos, color, tratamientos… todas, en segundos. Lo que en otra plataforma son horas buscándolas, haciéndolas y subiéndolas una a una. Y si ya le hiciste una con el móvil, te la deja de revista.
Entra una alemana y tu app se pone en alemán sola. Tus servicios, tus extras y toda la pantalla de reservas. Tú lo escribes una vez en español y la IA lo mantiene en los idiomas que tengas puestos.
Eliges hasta 8 a la vez de un catálogo de 36. No son más porque no hacen falta: con ocho bien elegidos cubres a más del 95 % de tu clientela, y un desplegable con 36 banderas no lo abre nadie.
La que no entiende lo que ofreces, no te lo pregunta: se va.
Un hueco vacío a las 10:00 es dinero que ya no vuelve. En cuanto alguien pide cita, la IA mueve los hilos por detrás para vender cada minuto —el tuyo y el de cada profesional— sin que tú hagas nada.
Son las 9:00 y entra una cita: te la propone a las 9:30, no a las 12:00. El hueco de primera hora que hoy no vendes, ya no vuelve.
Antes de saturar a una, llena a la que está libre. Las dos facturan, ninguna mira la pared.
¿Corte y color? Te los pone seguidos, con 1 hora de hueco como máximo. Tu cliente entra una vez y sale listo.
¿Laura viene con su hija? Las coloca a la misma hora con dos profesionales. Se llenan las dos y ellas salen antes.
Si ofreces un servicio con cita previa, un precio y tu tiempo, esto es para ti. Da igual si cortas el pelo o disparas una cámara: la agenda inteligente es la misma.
Las plataformas tipo marketplace ponen a tu competencia al lado tuyo y se quedan con tus clientes. Aquí montas tu propio sistema: solo tu negocio, tu marca y tus datos.
No es un perfil perdido en un marketplace lleno de competencia. Es una app instalable —con tu nombre, tu logo y tus colores— que tus clientes se guardan en el móvil y abren cuando quieren reservar.
Un panel que te enseña lo que de verdad importa, día a día. Y si prefieres preguntarlo en voz alta, también.
Ahora mismo alguien está buscando «peluquería cerca de mí» en el móvil. Google le enseña una lista ordenada por nota y por número de reseñas, y esa persona entra en uno de los tres primeros resultados. Si tú sales más abajo, no es que te haya descartado: es que no te ha visto.
Mientras tanto, tu competencia suma reseñas y clientes cada semana.
Google ordena por nota y por número de reseñas. Ahí se decide quién entra por tu puerta y quién por la de enfrente.
Llenar la agenda de esta semana es lo fácil. Lo difícil es que quien viene hoy siga viniendo dentro de seis meses, con un low cost abierto a dos calles.
Las opiniones que recoges en Booksy o en Treatwell se quedan en su web: no te suben ni un puesto en Google. De los grandes, solo Fresha las lleva a tu ficha de Google, y te lo cobra aparte: 10,95 € al mes por local. Aquí va incluido.
Sistema autoconfigurable: contratas y al instante entras a tu panel. Sin esperas ni instalaciones. Y siempre hay un equipo de personas listo para ayudarte si lo necesitas.
Cuanto mayor el compromiso, mejor el precio. Elige cómo quieres pagar.
Solo cambia el número de profesionales y las consultas de IA: las de tus clientes y las tuyas.
La IA tiene un coste real, así que ponemos topes claros para que el precio sea sostenible y justo para todos. Sin letra pequeña: ves cada límite antes de pagar.
¿Te llamamos ahora? Tu teléfono suena en menos de un minuto. Sin esperas y sin compromiso.